«Llevas una tendinitis.»
Hace unos años era una de las frases más repetidas en cualquier consulta.
Y, sin embargo…
Hoy sabemos que muchas de esas personas no tenían una tendinitis.
Tenían otra cosa.
La palabra puede parecer un detalle sin importancia.
Pero cambia completamente la forma de entender la lesión.
Y, sobre todo, la forma de recuperarse.
Durante años culpamos a la inflamación
Cuando un tendón dolía, la explicación parecía sencilla.
Está inflamado.
Reposo.
Hielo.
Antiinflamatorios.
Esperar.
Tenía sentido.
El problema es que la ciencia empezó a hacer una pregunta incómoda.
¿Y si muchos tendones que duelen ya no están inflamados?
La respuesta cambió la fisioterapia moderna.
Hoy sabemos que, en la mayoría de los casos persistentes, el tendón no necesita tanto descanso como una carga adecuada.
Entonces… ¿qué le pasa al tendón?
Imagina una cuerda.
Si nunca la utilizas, pierde capacidad.
Si la estiras demasiado todos los días, también termina sufriendo.
El tendón funciona de forma muy parecida.
Necesita carga.
Pero necesita la cantidad adecuada.
Ni demasiada.
Ni demasiado poca.
Y aquí aparece el mayor error de todos.
Parar completamente durante semanas.
Muchas personas mejoran mientras descansan.
El problema llega cuando vuelven a correr, jugar al pádel o entrenar…
Y el dolor regresa exactamente igual.
La pregunta no es cuándo volver.
La pregunta es cómo volver.
Un tendón no entiende de calendarios.
No sabe si han pasado dos semanas o dos meses.
Solo entiende una cosa.
La carga que recibe.
Por eso dos personas con la misma tendinopatía pueden recuperarse en tiempos muy diferentes.
No depende únicamente del tiempo.
Depende de cómo progresa el tratamiento.
¿Y qué hacemos entonces?
Aquí es donde entra el ejercicio terapéutico.
No como un castigo.
Ni como una tabla de ejercicios para cumplir.
Sino como la herramienta que le dice al tendón:
«Puedes volver a soportar carga.»
Eso sí.
Cada tendón tiene sus tiempos.
No entrenamos igual una tendinopatía rotuliana que una del Aquiles o una de la pata de ganso.
Por eso no existen ejercicios universales.
Una frase que repetimos mucho
Hay pacientes que llegan diciendo:
«No quiero moverlo para no empeorarlo.»
Y nosotros solemos responder:
«Lo que puede empeorarlo es dejar de utilizarlo durante demasiado tiempo.»
No siempre.
Pero mucho más a menudo de lo que imaginamos.
¿Cuándo deberías consultar?
Si llevas semanas con dolor.
Si aparece siempre al hacer deporte.
Si mejora con el reposo pero vuelve en cuanto retomas la actividad.
O si sientes que cada vez toleras menos carga.
No esperes a que el tendón decida por ti.
Cuanto antes entendamos qué está ocurriendo, antes podremos empezar a darle el estímulo que necesita.
Qué queremos que recuerdes
Durante años pensamos que el mejor amigo de un tendón era el reposo.
Hoy sabemos que, en la mayoría de los casos…
Su mejor aliado es un ejercicio bien dosificado.
Y esa diferencia cambia por completo la recuperación.
Bibliografía
- Cook JL, Purdam CR. Is tendon pathology a continuum? A pathology model to explain the clinical presentation of load-induced tendinopathy. British Journal of Sports Medicine.
- Rio E, Moseley L, Purdam C, et al. Tendon neurophysiology and pain. British Journal of Sports Medicine.
- British Journal of Sports Medicine. Consensus statements on tendinopathy.
- Journal of Science and Medicine in Sport.
- European Society of Sports Traumatology, Knee Surgery and Arthroscopy (ESSKA).




